miércoles, diciembre 06, 2006

La OCHENTA esta presente en exitoso transplante pulmonar en el Per�

Exitoso transplante pulmonar en el Peru

martes, 5 de diciembre , 2006 - 06:32:07

El equipo médico del transplante
Dr. Víctor Gómez Ponce, cirujano de tórax y coordinador general del equipo
Dr. Ricardo Vilchez Curoto, cirujano de tórax
Dr. Eduardo Ortiz Urtecho, cirujano de tórax
Dr. Edwin Araneda Ganoza, cirujano de tórax
Dr. Manuel Adrianzén Vargas, cirujano cardiopediátrico
Dr. Eduardo Flores, cirujano cardiopediátrico
Dr. Miguel Ángel Arboleda, cirujano cardiopediátrico
Dr. Iván Niño de Guzmán, cirujano cardiopediátrico
Dra. Sonia Chumpitazi, médico anestesiólogo
Dr. Eusebio Palomino, médico anestesiólogo
Dr. Leonardo Vela, médico anestesiólogo
Dra. Mónica Amaro, médico anestesiólogo


Desarrollo del trasplante
-El doctor Víctor Gómez, con el apoyo del personal médico del Departamento de Cirugía de Tórax del Hospital Guillermo Almenara se encargó de la exeresis (extracción) del lóbulo inferior del pulmón derecho de la madre.
-Simultáneamente el doctor Ma-nuel Adrianzén, jefe del Departamento de Cardiopediatría y cirujano cardiopediátrico, se encargó de la perfusión y preservación del lóbulo extraído.
-Durante la intervención, los doctores Miguel Ángel Arboleda e Iván Niño de Guzmán, cirujanos cardiopediátricos, preparan al paciente y lo colocan en circulación extracorporea (*).
-Luego a Christian se le extrae el pulmón derecho y posteriormente se procede a implantar el lóbulo materno.

El costo de esta intervención en el extranjero es alrededor de 150 mil a 200 mil dólares, mientras que el Perú bordea entre los 30 y 40 mil dólares.


Amigos,
Estaba con la camiseta de la 80 puesta durante el transplante.
Aprovecho para compartir con todos ustedes otra noticia feliz: este año me otorgaron el segundo puesto ( yo se que la 80 merece el primero, pero bueno..!) del Premio Kaelin ( premio nacional a la investigación en salud ) de Essalud, en la categoría de Hospitales nivel IV por el trabajo "Cirugía mínimamente invasiva para el cierre de la comunicación interauricular en niños".
Salud por la 80 campeón!
Miguel Arboleda

martes, diciembre 05, 2006

JORGE DREXLER: músico, compositor y médico uruguayo

Jorge Drexler es un músico, compositor y médico uruguayo nacido un 21 de septiembre de 1964.
Su padre un judio aleman, su madre, uruguaya.

Fue guardavidas, cantante de sinagoga y enfermero a domicilio. Estudió medicina en su ciudad natal, Montevideo, y se recibió de médico. Trabajó como médico otorrinolaringólogo (especializado en enfermedades del oído, nariz y laringe), igual que sus padres. Es padre de un hijo, Pablo, fruto de su matrimonio con la cantante Ana Laan, que graba sus discos bajo el seudónimo de Rita Calypso. Actualmente es pareja de Leonor Watling, actriz y cantante del grupo Marlango.
En 1995 fue a España para ser telonero en tres de los conciertos del músico Joaquín Sabina. Pero en vez de quedarse un mes, se quedó a vivir. Actualmente vive en las afueras de Madrid, pero graba sus discos en Montevideo.

Sus obras fueron cantadas por Ana Belén, Víctor Manuel, Pablo Milanés, Miguel Ríos, Ketama, Neneh Cherry, Ana Torroja, David Broza, Rosario Flores, Jovanotti, Paulinho Moska, el uruguayo Jaime Roos, la tanguera argentina Adriana Varela y el Bajofondo Tango Club.

En 2003 fue ampliamente difundido en Argentina por una publicidad de caldos que popularizó su canción Me Haces Bien y profundizó la especial relación que el cantante venia cosechando con el público argentino a partir del año 2000.

El 27 de febrero de 2005, Jorge Drexler se convirtió en el segundo uruguayo en obtener un Oscar, en la categoría de mejor canción original por Al otro lado del río, tema de la película Diarios de motocicleta. La canción se puede encontrar en Eco², una reedición del disco Eco editado en 2004.
Durante la entrega de los Premios Oscar la canción fue interpretada por el actor Antonio Banderas acompañado del guitarrista Carlos Santana, ya que los organizadores consideraron que Drexler no era una figura lo suficientemente conocida como para hacerlo. Días antes, Drexler había mostrado su disconformidad por este hecho así que cuando se acercó a recibir el premio en vez de dar el respectivo discurso de agradecimiento interpretó su canción a capella, obteniendo de alguna manera su revancha.

Componer es un momento de cuestionamiento, euforia y depresión. Una vez que abrís una canción, no tenés más remedio que terminarla. Si no la sensación es de coitus interruptus, horripilante, no te deja dormir. Y cuando lo resolvés..., no quiero continuar con la analogía, pero sí: es como muy bueno, una intensa sensación placentera, de enorme gratificación y de contacto con lo divino. —Entrevista a Jorge Drexler, por María Eugenia Ludueña, en la revista de autogestión Hecho en Buenos Aires, n.º 47.

Actualmente presenta su nuevo trabajo llamado 12 segundos de oscuridad, en el que incluye diez temas originales y dos versiones: Una de la banda británica Radiohead, y otra de los brasileños Titãs. Su single se titula Transoceánica.

La Luz que Sabe Robar (1992)
Radar (1994)
Vaivén (1996)
Llueve (1998)
Frontera (1999)
Sea (2001)
La Edad del Cielo (Sus mejores canciones) (2004)
Eco (2004)
Eco² (incluye 3 bonus tracks + DVD) (2005)
12 Segundos de Oscuridad (2006)

POLVO DE ESTRELLAS
Vale
Una vida lo que un sol
Una vida lo que un sol
Vale
Se aprende en la cuna,
se aprende en la cama,
se aprende en la puerta de un hospital.
Se aprende de golpe,
se aprende de a poco y a veces se aprende recién al final
Toda la gloria es nada
Toda vida es sagrada
Una estrellita de nada
en la periferia
de una galaxia menor.
Una, entre tantos millones
y un grano de polvo girando a su alrededor
No dejaremos huella,
sólo polvo de estrellas.

Vale
Una vida lo que un sol
Una vida lo que un sol
Vale

Se aprende en la escuela,
se olvida en la guerra,
un hijo te vuelve a enseñar.
Está en el espejo,
está en las trincheras, parece que nadie parece notar
Toda victoria es nada
Toda vida es sagrada
Un enjambre de moléculas
puestas de acuerdo
de forma provisional.
Un animal prodigioso
con la delirante obsesión de querer perdurar
No dejaremos huella,
sólo polvo de estrellas.

TODO SE TRANSFORMA
Tu beso se hizo calor,
Luego el calor, movimiento
Luego gota de sudor
Que se hizo vapor, luego viento
Que en un ricón de La Rioja,
Movió el aspa de un molino
Mientras se pisaba el vino
Que bebió tu boca roja

Tu boca roja en la mía,
La copa que gira en mi mano,
Y mientras el vino caía
Supe que, de algún lejano rincón
De otra galaxia, el amor que me darías
Transformado volvería, un día, a darte las gracias

CORO
Cada uno da lo que recibe
Luego recibe lo que da
Nada es más simple
No hay otra norma
Nada se pierde
Todo se transforma

Todo se transforma

El vino que pagué yo,
Con aquel euro italiano,
Que había estado en un vagón
Antes de estar en mi mano
Y antes de eso, en Torino
Y antes de Torino, en Pratto
Donde hicieron mi zapato
sobre el que, caería el vino

Zapato que en unas horas,
Buscaré bajo tu cama
Con las luces de la aurora
Junto a tus sandalias planas
Que compraste aquella vez
En Salvador de Bahía
Donde a otro diste el amor, que hoy yo, te devolvería

CORO
Todo se transforma
Todo se transforma
Supe que, de algún lejano rincón
De otra galaxia, el amor que me darías
Transformado volvería, un día, a darte las gracias

CORO
Nada se pierde
Todo se transforma

viernes, noviembre 24, 2006

La Salud en América Latina

CIFRAS 2006


561 millones de habitantes en América Latina

125 millones sin acceso regular a servicios básicos de salud

Más de 61 millones sin abastecimiento de agua

Casi 146 millones sin servicios de saneamiento

2,4 millones infectados por el VIH

685 mil niños con el esquema de vacunación incompleto

370.000 casos de tuberculosis en 2002

850.000 casos de paludismo en 2003

1,9 muertes maternas cada 1.000 nacimientos


América Latina es la región menos equitativa del mundo. No la más pobre. Sí la más injusta, la que peor distribuye la riqueza. Y, consecuentemente, una mala "distribuidora" de salud.
En la región, el 20% más rico de la población tiene un ingreso hasta más de 20 veces superior al del 20% más pobre.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en Bolivia, donde los más pobres son mucho más pobres, éstos sólo reciben un 2,2% de los ingresos totales del país.
En Brasil, donde los más ricos son mucho más ricos, el 20% de mayores ingresos capta el 62,4% del producto interno.
Peor aún, los países históricamente menos desiguales se están volviendo más injustos. Es el caso de Argentina, Costa Rica, Ecuador y Paraguay.
La salud no escapa a esta suerte de condena a la injusticia que, para las gentes del continente parece resultar, por lo persistente, irreversible y perenne.
Más para los que tienen más
En América Latina y el Caribe la inequidad en salud afecta principalmente a los grupos más vulnerables: personas en situación de pobreza, mujeres (que son generalmente las responsables de la salud en las familias), niños, grupos étnicos minoritarios, pobladores rurales.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) más de un cuarto de la población latinoamericana carece de acceso regular a servicios básicos de salud, y algo más de la mitad cuenta con algún seguro de salud, público o privado.



Metas del Milenio en salud

Reducir la cantidad de niños menores de 5 años con bajo peso
Reducir la cantidad de población con bajo consumo de energía
Reducir la mortalidad de niños menores de 5 años
Reducir la tasa de mortalidad infantil
Reducir la mortalidad materna
Detener y reducir la propagación del VIH/ SIDA
Detener y reducir la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves
Aumentar la cantidad de población con abastecimiento de agua
Aumentar la cantidad de población con servicios de saneamiento

Lo que falta
El problema de fondo en estos países sigue siendo la falta de acceso y de equidad. El cumplimiento de los ODM requiere que América Latina y el Caribe se vuelvan más justas. En muchos de los aspectos vinculados con la salud, parece ser un horizonte aún lejano.
En la región hay menos de 2 médicos cada 1.000 habitantes. Además, por cuestiones de accesibilidad muchas personas no puedan llegar hasta ellos. En algunos países la cifra de médicos es muy inferior: 0,25 cada 1.000 habitantes en Haití; 0,76 en Bolivia; 0,56 en Paraguay.
Peor es lo que sucede con las enfermeras, que deberían ser más que los médicos, puesto que son quienes funcionan de sostén -especialmente- de los pacientes internados. Hay 8,2 cada 10.000 habitantes, en toda la región.
Las camas hospitalarias también son insuficientes. Eso significa que no todos los pacientes que las necesitan las tienen. Hay 1,9 cada 1.000 habitantes. Aunque en El Salvador son apenas 0,5 y en Guatemala 0,7.
Y si la salud y el acceso a los servicios que la cuidan y promueven son derechos y objetivos a cumplir, también son condición de posibilidad del desarrollo global de las sociedades.
Pueblos con buena salud tienen mejores condiciones para trabajar, crear y crecer.

Reformas
En varios países de la región se han encarado reformas de los sistemas de salud, con el objetivo -según sus impulsores- de romper con la desigualdad. Para sus detractores, ampliarán la brecha entre los que pueden contar con una buena salud y los que no.

domingo, noviembre 19, 2006

OTRA VEZ SAN FERNANDO, mas fotos ...


MAS FOTOS, .... dos fotos historicas; ademas dos fotos con la nueva iluminacion, por ser un edificio histórico y la ultima mirando desde Farmacología, muestra el color anaranjado que ahora tiene.






domingo, noviembre 12, 2006

El Fotografo y ... "la niña de la foto" ... AYER y HOY ! ! !

El Fotografo y ... "la niña de la foto" ... AYER y HOY !
"¡Dios mío, no quiero que muera!"
Es una de las fotos que han marcado el siglo XX. Una imagen que congeló para siempre el sufrimiento de una niña y el horror de la guerra.
Nick en Vietnam

El 8 de junio de 1972, un avión de Vietnam del Sur bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. Con su ropa en llamas, la niña de nueve años corrió fuera de la población. Cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nick Ut registró la famosa imagen y salvó su vida.
El fotógrafo tenía 20 años cuando captó la imagen que recorrió el mundo y cambió la percepción de la guerra en Vietnam. Una imagen de la que se ha dicho que "nunca envejece".
Desde Los Ángeles, donde trabaja para la agencia Associated Press, Nick Ut conversó en forma exclusiva con Alejandra Martins de BBC Mundo.
¿Qué recuerda del día en que tomó la foto?
Me acuerdo del 8 de junio de 1972. Fui muy temprano en la mañana a la carretera número 1 hacia la aldea de Trang Bang. Llegué a las siete de la mañana, vi intensos bombardeos y combates entre los ejércitos de Vietnam del Norte y Vietnam del Sur y tomé muchas fotografías. En la tarde fue cuando de pronto lanzaron cuatro bombas de napalm sobre la aldea, cerca de la casa de Kim Phuc.
8 de junio de 1972, Vietnam

Empecé a ver columnas de humo y mucha gente que salía corriendo. Vi una señora mayor que corría con un bebé en brazos. El bebé había muerto en sus brazos, corría y decía, ¡por favor ayúdenme, por favor ayúdenme!
Entre el humo negro vi a Kim Phuc que corría gritando "¡demasiado caliente! ¡demasiado caliente!, y tomé muchas fotografías. No quería que muriera, dejé mi cámara a un lado, la levanté, le di un poco de agua y la llevé en mi auto al hospital para tratar de salvar su vida. Sabía que si la dejaba allí moriría.
Tenemos entendido que muchos fotógrafos, cuando Kim Phuc pasó corriendo, estaban rebobinando sus cámaras, pero usted tenía una cuarta cámara de reserva en su bolso, algo que siempre acostumbraba.
Así es. Cuando pasó la señora mayor con el bebé, todos los fotógrafos tomaron muchísimas fotos y las cámaras hace treinta años no eran como las de ahora. Cuando Kim apareció corriendo, muchos fotógrafos estaban rebobinando el rollo.
Un buen amigo mío, David Bennard, de la revista Life, cuando vio que yo saqué una foto me dijo "Nicki, cuando te vi con tu cámara, me di cuenta de que me había perdido algo grande".
¿Que sintió como fotógrafo, entre, por un lado, la urgencia de fotografiar y hacer que la imagen se publique cuanto antes y, por el otro, el deseo de ayudar a la niña?
Nick hoy en día

Cuando la vi me dije, ¡Dios mio. No quiero que muera! Yo me dije, no voy simplemente a regresar a Saigón, antes quiero salvar una vida, le di agua y la cubrí con un poncho, luego la llevé al hospital y le pedí a los doctores que la ayudaran.
En la guerra en Vietnam los médicos veían gente morir cada día. Yo les dije, esta niña tendrá un gran impacto en los medios, ayúdenla, no la dejen morir.
¿Qué pasó cuando llegó a la oficina de Associated Press (AP)?
Luego del hospital fui inmediatamente a la oficina y con un técnico comenzamos a ver las imágenes en el cuarto oscuro. Sabía que había tomado una buena fotografía, pero nunca se sabe, podía haber habido un problema con la película.
De pronto vi en el negativo que la imagen podía distinguirse con mucha claridad. Me puse las manos en la cabeza y dije ¡Dios mío, es una gran foto! Imprimimos una copia pequeña para que la viera mi jefe.
Sabemos que la foto fue descartada en un primer momento porque no se publicaban fotos con desnudos frontales.
Cuando mi editor Carl Robinson vio la foto me dijo "Nick, no podemos publicarla en Estados Unidos, por el desnudo". Pero esperamos a que llegara el jefe de la oficina, Horst Faas, quien me preguntó que había pasado. Le dije que había habido un ataque con napalm que había quemado las ropas de las víctimas.
Cuando Horst vio la imagen de Kim Phuc le dijo a Carl: "Enviemos esta foto inmediatamente, ahora mismo, no me importa lo que digan".
Cuando la foto se publicó en Estados Unidos tuvo un tremendo impacto. ¿Qué sintió usted en ese momento?
Me sentí muy feliz y pensé en mi hermano, que también era fotógrafo de AP y murió en la guerra en 1965. Tenía 28 años.
¿Cuantos años tenía usted cuando tomó la foto?
La foto que dio la vuelta al mundo.

Yo tenía 20 años. Mi hermano siempre me contaba historias de la guerra. No quería que la gente siguiera muriendo. Creía en el poder de las fotografías, me decía, si el mundo ve lo que está sucediendo en Vietnam querrá poner fin a la guerra.
Luego de que mataron a mi hermano, yo pensaba, algún día tomaré fotografías. Tenía 14 años cuando AP me dio un trabajo luego de la muerte de mi hermano.
¿Quién le enseñó a usar una cámara? ¿Fue su hermano?
Cuando vivía con mi hermano, él me mostraba cómo usar diferentes cámaras, Leika, Nikon. Él me enseñó fotografía. Y me decía, "Nick, en la guerra se necesitarán más fotógrafos jóvenes como tú". Él siempre estaba viajando con distintas misiones. Cuando volvía me mostraba lo que había hecho. Luedo de la muerte de mi hermano, seguí aprendiendo más por mi mismo.
La foto de Kim Phuc muestra con gran poder el sufrimiento causado por la guerra y aún hoy trae lágrimas a los ojos de muchos. ¿Qué sintió usted como vietnamita al ver esa imagen del sufrimiento de todo un país?
La foto tuvo un impacto profundo en mí. Hasta hoy en día la gente habla de esa foto y a donde voy con mis cámaras muchos saben quien soy. Voy a Vietnam cada año, y ahí la gente me dice, "Nick, tu foto cambió la guerra". Me siento muy feliz, hice un buen trabajo.
¿Cuál ha sido su relación con Kim Phuc?, ¿Aún está en contacto con ella?
Kim Phuc es como mi hija. La llamo muy seguido para conversar y ella siempre me llama "tío Nick".
Siempre le pregunto cómo se siente, cómo está su familia. Siempre la visito cuando voy a Toronto, donde ella vive. Siempre me hace feliz verla.
¿Cuál es su trabajo actual como fotógrafo?
Soy fotógrafo de AP en California y hago de todo un poco, deportes, Hollywood, lo que venga.
¿Enseña fotografia?
Nick y Kim
He visitado muchas universidades para hablar de mi experiencia y la foto de Kim Phuc. No sólo en Estados Unidos sino en el extranjero. También viajo cada dos años a Hanoi para enseñar fotografía. Incluso los niños me conocen muy bien, aunque no vivieron la guerra, me abrazan, me llaman héroe.
Muchos fotógrafos me piden consejos, algunos antes de ir a Irak. Yo les recomiendo qué tipo de cámaras llevar, que no sean demasiado pesadas, qué tipo de lentes. Antes yo siempre cargaba cuatro cámaras, para no quedarme sin película. Hoy no es necesario, con cámaras digitales, que además son más livianas, se pueden llevar solo dos cámaras y un par de lentes.
¿Tiene hijos?
Dos, un varon, de casi 25, y mi hija, de 23. Les compré todo el kit, pero no les gusta la fotografía, toman fotos para divertirse, tienen sus trabajos, lo que ellos decidan, la vida de un fotógrafo no es fácil, hay mucha competencia hoy con todas las cámaras digitales, la vida de un fotógrafo freelance es dificil.
¿Cómo ve su misión como fotógrafo?
La misión de un fotógrafo en Vietnam era crucial. No es como la guerra de Irak, por ejemplo, donde los medios estaban más controlados.
En Vietnam podíamos viajar a donde quisiéramos y se tomaron fotos como las del ataque con napalm, o esa famosa foto del momento en que matan a un hombre sospechoso de ser del Vietcong de un tiro en la cabeza.
En la guerra de Vietnam nadie chequeaba tus fotos, hoy te piden que les muestres las fotos que tomaste. En Vietnam podíamos pasar de un frente a otro, ir al Vietcong, nadie controlaba a los medios, hoy te dicen que no estás autorizado a tomar fotos de restos de soldados.
Cuando la gente en cualquier parte del mundo ve su foto. ¿Qué es lo que usted espera que sientan? ¿Qué desea que la imagen transmita?
La gente todavía hoy me dice, Nicky, tomaste la foto del siglo XX, aún hoy es una foto muy poderosa.
Quiero que cuando la gente vea esa foto entienda que no quiero más guerras en el mundo. Hay que acabar con las guerras. No debe haber más fotos de quemaduras de napalm. No sólo hablo de la guerra de Vietnam. No debe haber ninguna guerra. En Irak muere gente cada día. Es muy triste.

La niña de la foto

Es una de las imágenes que cambiaron la percepción de la guerra de Vietnam.
El 8 de junio de 1972, un avión de Vietnam del Sur bombardeó con napalm la población de Trang Bang.
Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. Con su ropa en llamas, la niña de nueve años corrió fuera de la población. En ese momento, cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nic Ut registró la famosa imagen. Luego, Nic Ut la llevaría al hospital.

Kim Phuc vive ahora en Toronto, Canadá, desde donde conversó con Alejandra Martins de la BBC.
¿Cómo recuerda aquel 8 de junio de 1972, día del ataque con napalm?
Siempre recuerdo ese día. Nos habíamos refugiado con mi familia, vecinos del pueblo y soldados en el templo. Habíamos almorzado, cuando vimos el humo amarillo despedido por los aviones para marcar el blanco de un bombardeo.
Nos dimos cuenta de que iban a atacar el templo. Los soldados, survietnamitas, nos dijeron que debíamos salir, primero los niños.
Comencé a correr con los otros niños. Veía que el avión volaba cada vez más bajo y más cerca, cuando de pronto lanzó cuatro bombas.
Sabía que debía seguir corriendo, pero era una niña, y cada tanto me detenía a mirar. Repentinamente escuche las explosiones, y me vi rodeada de fuego, estaba por todas partes. Sentí el fuego en mi brazo izquierdo. Recuerdo que pensé, ¡oh, no! tengo quemaduras, ¡ya no seré normal! Estaba tan asustada. Mis ropas se consumieron con el fuego. Agradecí a Dios que mis pies no se habían quemado, y pude seguir corriendo.
Huí del fuego y recuerdo que pude ver a mis hermanos y a mi primo, sólo corríamos y corríamos. En un momento estaba tan exhausta que no pude más y me detuve. Uno de los soldados me dio agua para beber. Yo gritaba, nam ua, nam ua, en vietnamita, que significa, demasiado caliente. El soldado tenía una cantimplora con agua y la vertió sobre mi cuerpo. Ahora sé que no debía hacer eso, pero él intentó ayudarme.
En ese momento me desmayé y ya no supe más nada, hasta que me desperté mucho, mucho después en un hospital.
Hay otra famosa fotografía de ese día que muestra a su abuela corriendo cargando a su primo de tres años, inconsciente y con la piel negra y despellejada de las quemaduras. ¿Qué pasó con su familia?
Ese día perdí a mis dos primos, uno de nueve meses y otro de tres años. Mi tía, la madre de los niños, sufrió graves quemaduras en un brazo y una pierna. Ella aún vive en Vietnam.
¿Quién le llevó al hospital?
Supe después que después de quedar inconsciente quien me llevó al hospital fue el "tío Ut", como yo llamo a Nick Ut (el fotógrafo vietnamita de la agencia Associated Press que capturó la famosa imagen).
Me llevó en su auto. Mis padres no estaban allí. Ellos corrían detrás nuestro y no pudieron atravesar el fuego, así que debieron regresar al templo.
Permaneció en el hospital durante 14 meses, y fue sometida a 17 operaciones de injertos de piel ¿Cómo enfrentó esto una niña de nueve años?
Ram Chavez y Kim Phuc
Ram Chavez, veterano de Vietnam que dialogó con la BBC para este especial, se encontró con Kim Phuc en 1998.
Fue terrible. Era tanto el dolor y la picazón. Estaba discapacitada, mi brazo, mi mano, mi axila, mi cuello, se contrajeron, y tenía que hacer ejercicios cada hora, cada día, y toda vez que lo hacía el dolor era enorme.
No quería hacerlo, pero mi mamá me alentaba, y todos los miembros de mi familia, siempre que podían venían a ayudarme.
Sufrí mucho con el dolor físico, además de las pesadillas frecuentes, del trauma.
En su libro "La niña de la foto", Denise Chong relata los baños de cada día en una solución especial
Eso fue muy difícil para mi. Era muy doloroso porque las enfermeras tenían que colocarme en esa bañera y cortar la piel muerta. Debían hacerlo para prevenir una infección.
Recuerdo esos baños cada mañana. Llegaba un punto en que ya no podía aguantar más el dolor y me desmayaba. Y eso me pasaba casi todos los días.
¿Antes del ataque con napalm, qué experiencia tenía de la guerra?
Sabía de la guerra, oía hablar de ella, pero nunca se me había aparecido. Teníamos todo, mi mamá tenía un restaurante, mi hermana era maestra.
Cuando volvía de la escuela, entraba a mi casa, grande y preciosa y me sentía como una princesa entrando a su palacio.
Pero de repente llegó la guerra, y se lo llevó todo. Lo llevó todo.
¿Cuáles eran sus sentimientos respecto a aquellos que lanzaron el napalm?
Sufrí tanto dolor, pesadillas. Todo eso fue generando en mi una carga de odio, ira, resentimiento. Me preguntaba, ¿por qué a mi?
Pero ahora le agradezco a Dios, que cuando me hice cristiana y me acerqué a Jesús, mi fe realmente me ayudó y recé para que Dios me ayudara a liberarme de esos sentimientos.
Odiaba a todo el mundo, no quería seguir viviendo. Pero al rezar, Dios me ayudó y mi fe me llevó a otra etapa. Pude cambiar el significado para mi de lo que sucedió y puedo vivir con alegría, paz en mi corazón, esperanza y perdón. Me doy cuenta de que Dios tocó mi vida.
Y pude salir al mundo y ayudar a otras víctimas.
Antes de ello, vivía en aquella batalla interna y oscuridad. Nadie puede ser feliz así.
Ahora vivo en el presente, y tengo una familia maravillosa.
¿Usted vivió en Cuba cerca de seis años, que recuerdos tiene?
Tengo muchos, muchos recuerdos de Cuba, mucha gente que me ayudó, como mi familia adoptiva, mami Nuria y papi Manolo, ellos me querían mucho, y yo pude aprender español, fue magnífico, quiero mucho a Cuba, el país es muy lindo y la gente muy amable, amistosa.
Allí me casé con mi marido, vietnamita, tengo muy buenos recuerdos. No quiero perder mi español. Tengo deseos de, algún día llevar a mis hijos Thomas y Steven a Cuba, para que conozcan a mi familia adoptiva y a mis amigos. Hablan un poquito de español porque yo les enseño, cada día les enseño una palabra nueva
¿Cuál es la misión de la fundación Kim Phuc?
A través de la fundación ayudamos a niños en todo el mundo que son víctimas de guerra.
Y como embajadora de buena volunta de UNESCO, mi misión es difundir un mensaje de paz.
¿Qué siente al ver que la foto de Kim Phuc corriendo desnuda a los 9 años sigue siendo vista una y otra vez en todo el mundo?
Creo que es una imagen terrible, porque en ella podemos ver cuán atroz puede ser la guerra. No hay que decir mucho. Cualquiera que vea esa fotografía puede ver la profundidad del sufrimiento, la desesperanza, el dolor humano de la guerra, especialmente para los niños.
Los niños necesitan cariño y alegría, no acabar corriendo así.
Cuando veo esa imagen una y otra vez, le agradezco a Dios que el "tío Ut" congeló ese momento de la historia con su fotografía, y permitió que las próximas generaciones vieran lo que puede ser el horror de la guerra.
Me siento feliz de que la gente pueda ver ahora otra fotografía de mi vida, adulta, en la que se ve amor, esperanza y perdón.
La gente puede ver con estas imágenes que puede elegir algo mucho mejor que la guerra.
Podemos elegir entre el bien y el mal porque tenemos libre albedrío. Y si elegimos el mal sabemos las consecuencias.
Treinta años después de la guerra, cuando piensa en las víctimas, 58.000 estadounidenses, 2 millones de vietnamitas, ¿qué siente respecto a su país?
Vivimos miedo, desesperación y sufrimiento. Treinta años después hay mucho por hacer, pero veo a la nueva generación y creo que nos espera un futuro maravilloso.
Siempre rezo por mi país. Creo que debemos recordar lo que pasó, pero debemos seguir adelante y hacer lo mejor que podamos por nuestro futuro y por nuestros niños.
Es hora de sanar y enfocarnos en una vida mejor.
© Joe McNally
Kim Phuc con su hijo Thomas, hoy de 11 años.
(Foto de ©Joe McNally)
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